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Vigilancia, bioseguridad y vacunación: tres pilares para la preparación frente a la influenza aviar

24 noviembre 2025

Cada año, las migraciones de aves trazan rutas invisibles que también siguen los virus.
La influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) no conoce fronteras, pero la vigilancia, la bioseguridad y la vacunación coordinada son nuestras mejores herramientas para anticiparnos y proteger la producción avícola y la seguridad alimentaria.

La influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) continúa siendo uno de los mayores retos sanitarios para la producción avícola global. Su dinámica está estrechamente ligada a las rutas migratorias de las aves acuáticas, que actúan como reservorios naturales del virus y facilitan su diseminación entre continentes.

La influencia de las migraciones en la propagación viral

Cada otoño, millones de aves migratorias cruzan rutas que conectan regiones de África, Europa y Asia. Según la World Organisation for Animal Health (WOAH), más del 75 % de los brotes recientes en Europa se asocian a estos movimientos y a zonas húmedas donde el virus puede persistir durante semanas.

Las bajas temperaturas y la alta humedad del otoño e invierno favorecen su supervivencia, por lo que estos periodos requieren un refuerzo especial de las medidas sanitarias y de vigilancia.


Bioseguridad y vigilancia: las primeras líneas de defensa

La prevención de la IAAP se basa en un principio esencial: anticiparse. La vigilancia activa y la bioseguridad constante son la base de cualquier estrategia eficaz.

Entre las medidas más recomendadas:

  • Controlar accesos, vehículos y visitantes en granja.
  • Limpiar y desinfectar con regularidad instalaciones y equipos.
  • Mantener el agua y los alimentos protegidos del contacto con aves silvestres.
  • Reforzar la ventilación y el control ambiental en las naves.


    El trabajo coordinado entre veterinarios, productores y autoridades es lo que permite detectar precozmente cualquier cambio epidemiológico y contener la propagación antes de que se convierta en crisis.

    Además, la elección adecuada de desinfectantes es clave: productos como NOAN, con eficacia testada frente a virus de influenza aviar y otros patógenos relevantes, contribuyen a reducir significativamente la presión de infección en las explotaciones.
    Consulta más información técnica sobre su composición y uso aquí.


    La vacunación como herramienta de apoyo

    La vacunación no sustituye a la bioseguridad, pero puede ser un recurso clave en periodos de alto riesgo.

    Estudios publicados por la WOAH y la FAO demuestran que las vacunas homologadas reducen la mortalidad hasta un 92 % y la morbilidad hasta un 94 %, sin afectar al comercio si se aplican bajo marcos regulados.

    La red OFFLU —un programa conjunto de la WOAH y la FAO— desarrolla guías técnicas como las OFFLU Guidelines for High Pathogenicity Avian Influenza Virus Risk Mitigation in Cattle, que refuerzan la respuesta veterinaria y el enfoque de mitigación del riesgo entre especies.


    Conclusión: preparación hoy, seguridad mañana

    La migración de aves marca el calendario natural de la influenza aviar. Pero nuestra respuesta no debe depender del azar.

    Vigilar, aplicar medidas constantes de bioseguridad y reforzar la vacunación en los momentos clave son los tres pilares que mantienen segura la cadena alimentaria y productiva.

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